Casa de las Terrazas

Una casa renovada para disfrutar la luz, la vegetación y el paso del tiempo.

Casa de las Terrazas. Vista de la fachada principal. By Ethelett.
Casa existente.

Una casa existente como punto de partida.

Casa de las Terrazas es la remodelación y ampliación de una vivienda construida durante la década de los sesenta en la Ciudad de México. Ubicada en un barrio de vocación predominantemente residencial, la casa original respondía a muchos de los principios característicos del movimiento moderno de su época: una geometría clara, una organización racional de los espacios, ventanas horizontales y una búsqueda de eficiencia que llevaba las dimensiones de las habitaciones y las alturas interiores al mínimo considerado suficiente.

Como ocurre con muchas casas de ese periodo, la vivienda conservaba cualidades valiosas. Su estructura se encontraba en buenas condiciones, contaba con una relación franca con el exterior a través de un patio frontal y un amplio patio posterior, y poseía una lógica constructiva que permitía imaginar nuevas posibilidades. Sin embargo, también reflejaba las limitaciones de una forma de habitar que ha cambiado con el tiempo. Los espacios sociales resultaban reducidos para la vida contemporánea, la cocina permanecía aislada del resto de la casa y gran parte del potencial del predio permanecía desaprovechado.

La intervención surge de una pregunta sencilla: ¿cómo transformar una casa existente para responder a una manera actual de vivir sin perder aquello que la hace valiosa?

La respuesta no consistió en borrar su historia ni en imponer una arquitectura ajena a ella. Por el contrario, el proyecto buscó partir de lo existente, entender sus cualidades y limitaciones, y construir sobre ellas una nueva experiencia de habitar.

Más que una sustitución, la obra es una evolución. Una transformación que conserva recursos, aprovecha estructuras existentes y demuestra que muchas veces el mejor proyecto no es comenzar desde cero, sino descubrir el potencial oculto en aquello que ya tenemos.

Casa de las Terrazas. Vista lateral de la fachada principal. By Ethelett.

Remodelar como una decisión responsable.

En una época en la que la construcción suele asociarse con la idea de reemplazar, remodelar representa una postura diferente. Implica reconocer el valor de lo existente y entender que la arquitectura también puede consistir en transformar, adaptar y mejorar.

Desde una perspectiva ambiental, conservar una estructura existente significa evitar una gran cantidad de residuos y reducir el consumo de materiales que implicaría una demolición total y una obra nueva. Cada muro, cada losa y cada elemento que permanece en pie representa recursos que continúan siendo útiles.

Desde una perspectiva económica, la remodelación también permite dirigir la inversión hacia aquello que realmente mejora la calidad de vida de quienes habitan la casa. En lugar de destinar recursos a reconstruir lo que ya funciona, estos pueden concentrarse en ampliar espacios, mejorar el confort ambiental, incorporar materiales más duraderos o crear nuevas áreas de convivencia.

Casa de las Terrazas parte de esta visión. El proyecto entiende la sostenibilidad no como una colección de dispositivos tecnológicos, sino como una forma inteligente de aprovechar lo que ya existe, prolongando su vida útil y permitiendo que continúe formando parte de la ciudad.

Casa de las Terrazas. Vista de la terraza de planta baja desde el comedor. By Ethelett.

Una nueva forma de habitar los espacios sociales.

Uno de los principales objetivos del proyecto fue ampliar las áreas que concentran la vida cotidiana de la familia.

La casa original respondía a una lógica de distribución donde cada espacio estaba claramente delimitado y donde las dimensiones se encontraban ajustadas a estándares muy distintos de los actuales. Con el paso del tiempo, las actividades domésticas se transforman y las necesidades de quienes habitan una vivienda evolucionan junto con ellas.

Para responder a esta nueva realidad, la casa crece un metro completo hacia el patio posterior. Aunque la ampliación pueda parecer modesta en términos numéricos, sus efectos espaciales son significativos.

La sala y el comedor adquieren nuevas proporciones que permiten una mayor flexibilidad en el uso cotidiano. Los recorridos se vuelven más cómodos, las visuales se amplían y el contacto con el jardín se intensifica.

Las recámaras principal y secundaria también se benefician de esta extensión. Ambas ganan amplitud y mejoran su relación con el exterior, generando espacios más cómodos y adaptables a diferentes formas de habitar.

El proyecto demuestra cómo una intervención aparentemente contenida puede transformar profundamente la experiencia diaria de una vivienda.

Casa de las Terrazas. Vista de la cocina, sala, comedor desde la terraza de planta baja. By Ethelett.

La cocina como centro de convivencia.

Durante décadas, muchas viviendas fueron diseñadas bajo la idea de que cocinar era una actividad separada del resto de la vida doméstica. La cocina se convertía en un espacio aislado, oculto detrás de muros y puertas.

Hoy entendemos la casa de una manera distinta.

Cocinar es conversar, convivir, compartir y participar de las actividades cotidianas de quienes habitan el hogar. Por ello, uno de los cambios más importantes del proyecto consistió en integrar la cocina al área social.

La eliminación de las barreras físicas existentes permite que cocina, comedor y sala formen parte de una misma experiencia espacial. La luz circula con mayor libertad, las visuales se extienden a lo largo de la planta y las relaciones entre los habitantes se vuelven más fluidas.

Esta integración no sólo modifica la distribución de la casa. También transforma la manera en que se vive.

Las actividades dejan de ocurrir en compartimentos aislados para convertirse en experiencias compartidas, generando una vivienda más abierta, flexible y acorde con las dinámicas contemporáneas.

Casa de las Terrazas. Vista del baño principal. By Ethelett.

Un baño compartido pensado para el día a día.

La ampliación de la vivienda permitió también replantear la organización de las áreas privadas.

Entre las dos recámaras principales existía un baño cuyo acceso se realizaba desde un pequeño vestíbulo común. Esta configuración hacía que el espacio funcionara prácticamente como un baño general para toda la planta.

La nueva propuesta aprovecha el crecimiento de la casa para transformar completamente esta situación.

El baño aumenta sus dimensiones y se convierte en un espacio compartido exclusivamente entre ambas recámaras. Esta decisión mejora la privacidad, optimiza los recorridos cotidianos y aporta una sensación de mayor confort.

Más allá de la distribución funcional, el proyecto entiende estos espacios como lugares que forman parte importante de la experiencia doméstica. La amplitud adicional permite incorporar mejores condiciones de iluminación, ventilación y almacenamiento, elevando la calidad de uso de una actividad que forma parte de la rutina diaria.

Casa de las Terrazas. Vista de la terraza del tercer nivel. By Ethelett.

Dos terrazas para una vida más cercana al exterior.

El nombre del proyecto surge de una de sus características más importantes: la creación de dos espacios exteriores que amplían las posibilidades de habitar la casa.

La primera terraza aparece en la planta baja, como resultado de la integración entre la sala-comedor y el patio posterior.

Un gran ventanal corredizo permite que el límite entre interior y exterior prácticamente desaparezca cuando se encuentra abierto. El jardín deja de ser un espacio observado desde dentro para convertirse en una extensión natural de las áreas sociales.

Las reuniones familiares, las comidas informales, la lectura o simplemente el disfrute de una tarde tranquila pueden desarrollarse entre ambos espacios con total continuidad.

La segunda terraza se ubica en el nuevo tercer nivel y representa una de las transformaciones más significativas de todo el proyecto.

Más que un área exterior complementaria, se concibe como una nueva habitación abierta al cielo. Un espacio protegido, sombreado y ventilado que permite disfrutar del exterior durante gran parte del año.

Mientras que la primera terraza conecta la vida cotidiana con el jardín, la segunda ofrece una experiencia distinta: una relación más amplia con el horizonte, la vegetación y las condiciones cambiantes de la ciudad.

Casa de las Terrazas. Vista de la terraza de planta baja desde la sala. By Ethelett.

La vegetación como material arquitectónico.

La presencia de vegetación no se entendió como un elemento decorativo añadido al final del proyecto. Desde el inicio formó parte de la estrategia espacial.

El patio posterior original era un espacio duro y poco atractivo, con escasa capacidad para enriquecer la experiencia cotidiana de la vivienda. La intervención buscó revertir esta condición mediante la incorporación de vegetación que envuelve y acompaña los espacios habitables.

Al integrarse visualmente con la sala y el comedor, el jardín se convierte en un componente permanente de la percepción interior. Las vistas cambian con las estaciones, la luz se filtra entre las plantas y la presencia de elementos vivos aporta una dimensión sensorial imposible de obtener únicamente mediante materiales de construcción.

En la terraza superior, la vegetación adquiere un papel todavía más importante. Una serie de jardineras define los límites del espacio y crea una atmósfera propia.

Aunque la terraza permanece abierta hacia el exterior, la presencia de las plantas genera una sensación de refugio. No se trata de aislar el espacio de la ciudad, sino de construir una transición más amable entre la arquitectura y su entorno.

La vegetación se convierte así en un material más del proyecto, tan relevante como la madera, el concreto o los acabados blancos.

Casa de las Terrazas. Vista lateral de la fachada principal. By Ethelett.

Ventanas verticales y una nueva relación con el paisaje.

Otro de los cambios fundamentales del proyecto fue la sustitución de muchas de las ventanas horizontales originales por ventanas de proporción vertical.

Esta decisión responde tanto a razones funcionales como sensoriales.

Las ventanas verticales permiten percibir una mayor cantidad de información del entorno. Enmarcan simultáneamente el suelo, la vegetación cercana, las construcciones vecinas y el cielo, construyendo una relación más completa con el paisaje.

También modifican la percepción del espacio interior.

Cuando se abren, generan una sensación de proximidad con el exterior que recuerda la experiencia de un balcón. El usuario percibe que puede salir, asomarse y participar más activamente de lo que ocurre fuera de la vivienda.

Esta condición resulta especialmente valiosa en una casa ubicada dentro de un contexto urbano consolidado, donde cada oportunidad de conectar con el exterior contribuye a enriquecer la experiencia cotidiana.

Casa de las Terrazas. Vista frontal de la fachada principal. By Ethelett.

Una casa más confortable frente al clima.

Además de transformar los espacios y mejorar su relación con el exterior, el proyecto buscó responder a las condiciones ambientales específicas del lugar.

La vivienda original presentaba diversos factores que favorecían la ganancia térmica. Su fachada principal se encuentra orientada al poniente, las alturas interiores son relativamente reducidas y la cubierta de concreto recibe directamente la radiación solar durante gran parte del día.

La estrategia para mejorar el confort se desarrolló a partir de varias acciones complementarias.

Algunas ventanas orientadas hacia el poniente fueron eliminadas para reducir la entrada de radiación solar directa. En aquellos casos donde esto no era posible, se incorporaron elementos de protección exterior capaces de bloquear el sol de la tarde sin impedir la ventilación ni las vistas.

La nueva terraza superior desempeña también un papel fundamental. Su cubierta funciona como una segunda piel que protege la losa existente de la exposición directa al sol.

Al existir una cámara de aire ventilada entre ambas superficies, disminuye considerablemente la transmisión de calor hacia los espacios inferiores. El resultado es una vivienda más confortable y con menores necesidades de climatización artificial.

Casa de las Terrazas. Vista de la terraza del tercer nivel. By Ethelett.

La experiencia espacial de la terraza superior.

Si existe un lugar donde convergen muchas de las ideas centrales del proyecto, es la terraza del tercer nivel.

A diferencia de las plantas originales, donde las alturas estaban limitadas por las condiciones de la construcción existente, aquí fue posible aprovechar al máximo la altura permitida por la normativa.

La sensación espacial cambia por completo.

La cubierta se sostiene mediante una estructura de madera cuyas proporciones, textura y calidez generan una atmósfera muy distinta a la de una losa convencional de concreto. La percepción del espacio se vuelve más ligera y acogedora.

Las vigas principales y secundarias se organizan mediante un sistema de elementos dobles que permite resolver simultáneamente cuestiones estructurales y estéticas. Las conexiones se integran de manera natural a la composición general, revelando cómo está construida la estructura sin necesidad de ocultarla.

La cubierta incorpora además materiales aislantes que reducen la transmisión térmica y mejoran el confort de quienes utilizan el espacio.

Todo ello convierte a la terraza en un lugar pensado para permanecer. Un espacio donde la sombra, la ventilación, la vegetación y la estructura trabajan juntas para crear una experiencia que difícilmente podría encontrarse en los niveles inferiores de la casa original.

Casa de las Terrazas. Vista de la terraza del tercer nivel. By Ethelett.

Construir más sin exigir más a la cimentación.

Toda transformación importante de una vivienda existente implica desafíos constructivos.

Uno de los principales retos del proyecto consistió en incorporar un nuevo nivel sin generar cargas excesivas sobre la estructura y cimentación existentes.

La estrategia comenzó con la elección de sistemas constructivos ligeros. La estructura principal de la terraza se resolvió mediante vigas de madera que sostienen una losa igualmente ligera, reduciendo considerablemente el peso total de la intervención.

Los nuevos muros fueron construidos con block de concreto celular, material que permite disminuir aún más las cargas permanentes.

Finalmente, se sustituyeron algunos rellenos pesados presentes en la construcción original por materiales de menor peso, compensando parte de las nuevas cargas incorporadas.

Gracias a estas decisiones fue posible aprovechar el potencial constructivo del predio sin recurrir a costosos reforzamientos de cimentación, demostrando que el diseño y la ingeniería pueden trabajar juntos para encontrar soluciones eficientes.

Casa de las Terrazas. Vista de la recámara principal. By Ethelett.

Transformar sin perder la esencia.

Casa de las Terrazas es el resultado de entender la arquitectura como un proceso de transformación más que de sustitución.

La intervención amplía los espacios, mejora el confort, incorpora nuevas áreas de convivencia, fortalece la relación con la naturaleza y aprovecha el potencial constructivo del inmueble. Sin embargo, lo hace manteniendo un diálogo constante con la casa que le dio origen.

La obra demuestra que una remodelación puede ser mucho más que una actualización estética. Puede convertirse en una oportunidad para replantear la forma en que vivimos, para aprovechar mejor los recursos existentes y para construir espacios que respondan a las necesidades actuales sin renunciar a la memoria del lugar.

Más que una casa ampliada, Casa de las Terrazas es una vivienda que descubre nuevas maneras de habitarse. Una arquitectura que encuentra valor tanto en lo que permanece como en lo que cambia, y que utiliza esa combinación para crear una experiencia cotidiana más abierta, más confortable y más conectada con la naturaleza.

Casa de las Terrazas. Vista de la sala, desde la terraza de planta baja. By Ethelett.

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